En el
momento que él acabo de leer la carta se quedó petrificado, ya que se dio
cuanto de que esa mujer existió y la vida de aquella chica que él apenas recordaba
giraba entorno a él.
Miró el
jarrón lleno de flores y se dio cuenta de que la mujer podría seguir con vida,
ya que estaba lleno.
Serían cerca
de las once cuando acabó de leer la carta así que cenó y se fue a la cama. Esa
noche apenas pudo dormir ya que esa chica le inquietaba demasiado. Quería saber
si seguía con vida, pero a la vez pensaba que si seguía viva no podría seguir
su vida igual. Intento hacer como si él no hubiese leído la carta, pero eso le resultó
imposible…Se despertó varias veces en esa noche por pesadillas causadas por la
mujer de la carta y aquella noche se convirtió en la noche más intensa y larga
de su vida…
A la mañana
siguiente, después de una noche llena de reflexiones decidió que lo mejor que podía
hacer era averiguar la verdad y de una vez por todas averiguar quién era esa
chica y por lo menos saber su nombre y si seguía con vida.
Se levantó
y pensó donde podría encontrarla, ir al hospital a preguntar por ella pensó que
sería una locura ya que no sabía ni si quiera su nombre, así que pensó que en
la floristería del pueblo seguro que sabrían su nombre.
Se vistió con
el traje más elegante que tenía y se puso en camino para la floristería. Una
vez allí una anciana le atendió. Él le pregunto si sabía el nombre de una mujer
que compraba flores blancas todos los años en estas fechas. La anciana le dijo
el nombre de la joven y también que aquella chica debía de querer mucho a
alguien para todos los años sin excepción ninguna reservar un ramo de esas
flores tan caras.
Ahora él ya
sabía su nombre y cada vez estaba más confuso ya que no sabía si quería saber
la verdad o no.
Camino hasta
el hospital y una vez allí decidió que era el momento de saber si la chica la
cual había estado enamorada de él y había tenido un hijo con ella seguía con
vida o no…
Había cola
para que lo atendiera la recepcionista del hospital así que se sentó para esperar su turno, no estuvo apenas cinco
minutos esperando, aunque ese tiempo se le hizo eterno. Cuando era su turno y
fue llamado, la recepcionista le dijo que esa chica seguía con vida aunque
estaba muy enferma. El no tuvo el valor necesario para afrontar el destino y ni
siquiera ir a verla a la habitación. Salió corriendo del hospital y decidió que
lo mejor que podía hacer era irse a vivir a un lugar lejano para olvidar por
completo aquella mujer y todo lo que tenía que ver con ella.
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